Menú Cerrar

La urgencia del cambio

Este 2020 trae bajo el brazo el viento de mudanza. Sin ni siquiera desearlo fuerte, el parón inevitable por culpa del coronavirus me ha obligado a frenar en seco clases, exposiciones, cursos… Toda una llamada de atención -no sólo a mí, sino a prácticamente toda la Humanidad. Toca repensar ya no sólo la empresa, el trabajo, el enfoque laboral… Sino también la vida, las relaciones con la familia y el entorno. Toca medir bien las fuerzas y recursos, y tratar de armonizar el anhelo anterior al parón -anhelo de autenticidad, de estar centrada, de conseguir las aspiraciones- con la reflexión mundana que ha surgido durante la cuarentena.

Inevitablemente, las grandes preguntas orbitan sobre la cabeza: “quién soy”, “qué aporto”, “qué obtengo para nutrirme”, “cómo impacto en los demás”. Y esas preguntas, que se han podido responder parcialmente gracias a que este confinamiento ha desdibujado el ritmo trepidante y artificial, son las que tienen que orientar la “nueva realidad”. De nueva tiene poco.

Un movimiento de contracción, de retorno a lo esencial, de liofilización de la vida, para dejar lo superfluo atrás, y tratar de aprovechar todos esos momentos en los que hemos sentido el latido de lo auténtico.

No volvamos a lo de antes, por favor. Yo no voy a hacerlo. Quiero ese mundo nuevo que brota en los corazones desde hace más de un siglo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies